Mis Piernas con Várices

Sin saber exactamente en qué momento empieza el problema, muchas personas, en su mayoría mujeres, observan con real preocupación cómo van apareciendo algunas sombras rojizas o incluso azules que paulatinamente se van convirtiendo en unas protuberancias a lo largo de sus piernas. En general, la primera preocupación es cosmética. Pero en la medida que evoluciona la enfermedad, ésta se convierte en un trastorno sintomático crónico, incapacitante y, en estados avanzados llega a ser un problema deformante que puede amenazar la vida del paciente.

Las várices constituyen el trastorno circulatorio más común en toda la población adulta occidental, pues afecta el 15% de los hombres y hasta el 25% de las mujeres.

Los síntomas comunes de las várices incluyen sensación de cansancio y pesadez de las piernas, con dolor a lo largo de los trayectos venosos, que empeora a lo largo del día. También se presenta hinchazón de los tobillos, eczema o dermatitis y pigmentación de las piernas a medida que evoluciona la enfermedad. Más adelante aparece endurecimiento de la piel y del tejido adiposo subcutáneo, que son la antesala a la ulceración de la pierna. Otras complicaciones graves son la hemorragia, la celulitis infecciosa o erisipela y la tromboflebitis que puede terminar en un embolismo pulmonar y, eventualmente, en la muerte del enfermo.

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